jueves, 11 de diciembre de 2008

Mi experiencia como docente

Al término de mi formación media superior las circunstancias de la vida me llevaron a desempeñarme como docente en el nivel medio básico, ocupación que me tiene felizmente secuestrado por más de veinte años.

La falta de experiencia me permitió con frecuencia meter el pie, muchas veces los dos. Como todo novato me apoyé de las prácticas que observaba de colegas de quienes llegué a pensar que hacían lo indicado.

El terminar la licenciatura en pedagogía, otros cursos en el mismo campo en la Cd. de México y después estudios de maestría me fueron empujando al conocimiento de corrientes pedagógicas, de la psicología, de la sociología y de tantas otras cosas que frustraban cada vez más mi creencia que hacía lo correcto dentro del salón de clase. Cierto es que fui comprendiendo y entendiendo a mis compañeros de escuela. El ingreso al desempeño en la enseñanza en el nivel medio superior me dio la oportunidad de revisar mi hacer y ver que continuaba de ves en ves metiendo el pie donde no debería. Sin embargo, la poca o regular capacitación y mejoramiento docente en el que he tenido la oportunidad de participar, me han ayudado a enderezar el camino y saber la importancia de las nuevas teorías del saber y de la importancia que ahora tienen las nuevas tecnologías en el saber. Hace veinte años las nuevas tecnologías eran un mero sueño, así que ver hacia atrás y valorar lo que se hacía entonces y lo que se hace y puedo hacer ahora es interesante.

Durante los ya más de veinte años referidos he tenido tantas experiencia con mis estudiantes, y sigo observando que dichas experiencias, además de ser diferentes e irrepetibles, me dejan un saber: el que cada grupo de estudiantes es diferente, que cada alumno como ser individual es diferente, pero que todo cuanto sucede en el salón de clase y fuera de él es sustancial para mejorar mi práctica cotidiana. Como bien lo refiere Fabio, ellos son auténticos psicólogos que muy bien podrían describirnos a cada uno de sus maestros, por lo que decimos y hacemos dentro y fuera del salón de clase. Ellos miden nuestras capacidades, saben nuestras debilidades y fortalezas y actúan bajo ese conocimiento obvio.

Lo sustancial y rescatable de mi práctica docente, finalmente, lo preciso en la satisfacción de ver sujetos en transformación continua y formarse profesionalmente.

Mi práctica docente merece y necesita del aliento de la formación permanente y del intercambio de saberes como el que me permite esta especialidad para ser mejor, por ellos.

1 comentario:

  1. Siempre será oportuno un comentario, alguna observación que ayude a enriquecer nuestro hacer.

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Siempre será oportuno un comentario para enriquecer nuestro saber.