Al término de mi formación media superior las circunstancias de la vida me llevaron a desempeñarme como docente en el nivel medio básico, ocupación que me tiene felizmente secuestrado por más de veinte años.
La falta de experiencia me permitió con frecuencia meter el pie, muchas veces los dos. Como todo novato me apoyé de las prácticas que observaba de colegas de quienes llegué a pensar que hacían lo indicado.
El terminar la licenciatura en pedagogía, otros cursos en el mismo campo en
Durante los ya más de veinte años referidos he tenido tantas experiencia con mis estudiantes, y sigo observando que dichas experiencias, además de ser diferentes e irrepetibles, me dejan un saber: el que cada grupo de estudiantes es diferente, que cada alumno como ser individual es diferente, pero que todo cuanto sucede en el salón de clase y fuera de él es sustancial para mejorar mi práctica cotidiana. Como bien lo refiere Fabio, ellos son auténticos psicólogos que muy bien podrían describirnos a cada uno de sus maestros, por lo que decimos y hacemos dentro y fuera del salón de clase. Ellos miden nuestras capacidades, saben nuestras debilidades y fortalezas y actúan bajo ese conocimiento obvio.
Lo sustancial y rescatable de mi práctica docente, finalmente, lo preciso en la satisfacción de ver sujetos en transformación continua y formarse profesionalmente.
Mi práctica docente merece y necesita del aliento de la formación permanente y del intercambio de saberes como el que me permite esta especialidad para ser mejor, por ellos.

Siempre será oportuno un comentario, alguna observación que ayude a enriquecer nuestro hacer.
ResponderEliminar